
Ayer los estudiantes secundarios, terciarios y universitarios salieron a reclamar por el
boleto gratuito y de paso por la inseguridad que se vive dentro y fuera de los establecimientos de educación media.
El lugar de la convocatoria fue, como no podía ser otra manera, el monumento a San Martín restaurado el pasado 22 de mayo (
ver anterior post).
El aglutinamiento de jóvenes y de hormonas llevaron a la masificación y ésta a la enajenación, por lo que no estuvieron ausentes aquellos que en sus mochilas, a falta de libro de historia, traían un aerosol para dejar su huella en el monumento del Padre de la Patria.
La marcha continúo y al llegar a Casa de Gobierno los aerosoles agitados actuaron bajo la presión de un grupo de jóvenes que desconocen las normas que rigen a la convivencia.
Con pintura dejaron grabadas frases tales como:
"Los estudiantes tienen la batuta", "Si esto es educación la ignorancia es bendición", el tradicional
"Aguante el movimiento estudiantil" y la sencilla ecuación
"Sobisch = Sapag".
Sin querer pecar con mi forma de pensar, me parece un exceso que se esté pidiendo un boleto gratuito, en todo caso debería constituirse un fondo para becas que beneficie a los alumnos que demuestren, con su promedio de notas, un interés cierto por el estudio.
Respecto de la modalidad de protesta, de los estudiantes y el resto de los sectores que demandan, se carece de imaginación. Siempre recurren al piquete y al daño de monumentos y edificios públicos con pintadas o pegatinas. Es tan repetitivo este modus operandi que genera cierto fastidio, el mismo que genera la ausencia de funcionarios lucidos que puedan mantener y resolver los conflictos en una mesa de negociación.
En fin, en esta Neuquén convulsionada queda al desnudo que la imaginación no llegó al poder pero tampoco hace resistencia, es por eso que se cae en los mismos lugares comunes que nos enfrentan como sociedad.
Acá el video de lo que dejó la marcha estudiantil.